Aunque parezca mentira a juzgar por sus fotografías, este inmenso gran danés fue el cachorro más pequeño de su camada. Tuvo que ser dado en adopción pronto porque no lograba alimentarse bien de su madre. Con el paso del tiempo, se convirtió en un perro de récord, el más alto del mundo.
Freddy, como se llamaba este enorme can, pasó toda su vida en un hogar de Essex (Reino Unido) junto a su dueña, Claire Stoneman. En el libro Guinness de los Récords, apoyado sobre sus cuatro patas, medía 1,3 metros. Esto le convirtió en el perro más alto hasta ahora conocido.

