El ministro de Pesca y Agricultura en Islandia, Kristján Þór Júlíusson, ha dado luz verde a un polémico plan que permite cazar hasta 2.000 ballenas rorcuales comunes y aliblancas hasta el año 2023. El gobierno se escuda en que ambas especies “están en buena forma”, y tira de datos anteriores argumentando que en las últimas décadas su pesca no ha tenido “efectos negativos significativos”.
Las estimaciones cifran la cuota anual en 209 capturas para el rorcual común, conocida también como ballena de aleta, y de 217 para la aliblanca o ballena enana.
Por su parte, los conservacionistas ya están mostrando su rotundo rechazo a esta medida. Árni Finnsson, director de la Asociación de Conservación de la Naturaleza de Islandia, ha explicado que la práctica de la caza de ballenas “contradice directamente el supuesto apoyo de Islandia a las cuestiones ambientales”. Finnsson ha denunciado que es necesario “detener esta matanza de ballenas”, señalando que también “opera con pérdidas financieras”.
Sin embargo, algunos informes avalan que la caza de ballenas sigue siendo rentable para el país, generando ingresos anuales de 1.410 millones de coronas islandesas (unos 10 millones de euros) entre 2009 y 2017.
Japón, Noruega e Islandia son los tres países que todavía permiten la pesca de estos mamíferos. Japón la prohibió en 1986, pero seguidamente puso en marcha un programa de “caza científica”, conocido por encubrir la caza de ballenas para su uso comercial. Noruega sólo respetó hasta 1993 la prohibición de la caza de ballenas de la CBI. Este país establece su propia cuota para el número de ballenas a cazar, y lo más preocupante es que a día de hoy caza una mayor cantidad de hembras reproductoras, hecho que podría poner en grave peligro la supervivencia a largo plazo de las ballenas minke en el Atlántico Norte. Islandia, por su parte, reanudó la pesca de estos mamíferos en el año 2006 y, desde entonces, no ha parado.
¿Tendrá el gobierno de Islandia la potestad suficiente para aprobar este nuevo plan a pesar de la oposición de los animalistas? ¿Continuaremos siendo testigos de imágenes como esta?


