Justicia da la razón a un agente despedido por no matar oseznos

 

En julio de 2015, Bryce Casavant trabajaba como agente de conservación de la naturaleza y el medio ambiente en la provincia de la Columbia Británica, en Canadá.

Durante una intervención en Port Hardy, en la isla de Vancouver, el agente tuvo que disparar contra un ejemplar hembra de oso pardo que se había introducido en una casa móvil. Sin embargo, se negó a sacrificar a los dos oseznos que se encontraban cerca de ella.

Según el North Island Gazette, Casavant y otros miembros del Departamento de Bomberos de Port Hardy rescataron a los dos cachorros de oso que estaban atrapados en un árbol después de que su madre fuese abatida.

 

 

Se negó a matarlos y, en cambio, los llevó a un veterinario y posteriormente a la Asociación de Recuperación de Vida Silvestre de North Island.

Esta decisión le costó al agente la suspensión de su servicio y sueldo y, más tarde, tras la investigación de los hechos, el despido definitivo.

Los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia y el agente obtuvo un gran apoyo, además de la del Sindicato de Empleados Gubernamentales y de Servicios de Columbia Británica, que presionó para que Casavant recuperase su puesto de trabajo.

Cinco años más tarde, el Tribunal de Apelaciones de la Columbia Británica ha dado la razón a este agente, confirmando que el despido de Bryce Casavant debería haberse abordado en virtud de la Ley de Policía.

 

 

Esto implica que había estado actuando como un agente provincial especial, y no en virtud de su convenio colectivo y la Junta de Relaciones Laborales. A efectos prácticos, anula el despido por improcedente.

La decisión de la corte de apelaciones no obliga a que el Servicio de Conservación lo reincorpore. A día de hoy, este agente trabaja en el Ministerio de Bosques e incluso llegó a postularse para un nuevo cargo en el año 2017.