Vivo, el sorprendente cambio de un cordero prematuro rescatado

Encontraron a Vivo solo y abandonado en el campo. Tan solo era un cordero recién nacido, prematuro, con apenas 1kg de peso, sin lana en el cuerpo. Lo que no sabía este pequeño es que, aunque ni siquiera era capaz de caminar sobre sus cuatro patas, ya había superado su primera gran prueba: sobrevivir al abandono.

Tuvo la suerte de ser encontrado a tiempo y de acabar en las mejores manos, las de Laura y todo el equipo de Fundación Santuario Vegan, cuyo objetivo es el de rescatar y dar cobijo a los animales considerados de granja. Vivo fue como le bautizaron, quizás como símbolo de la esperanza de que, a pesar de su delicado estado de salud, pudiese salir adelante, o en homenaje a los animales que aún permanecen encerrados en el laboratorio de experimentación Vivotecnia y por los que Santuario Vegan sigue luchando.

 

La primera noche fue dura. No quiso dormir en la cuna destinada a las crías, así que Laura, su madre adoptiva, decidió meter a Vivo en su cama. Y allí, bajo el calor del cariño, logró superar las horas más difíciles. Al día siguiente, comenzó a caminar. Un rayo de esperanza para todos.

Desde entonces, el cambio de este cordero tan entrañable ha sido espectacular. En tan sólo unos días, se ha cargado de energía en las tomas de sus biberones, ha dado sus primeras carreras, se ha relacionado con otros animales del santuario y, poco a poco, se va cubriendo de lana. Empieza a ser un cordero feliz.

 

"Los bebés son todos muy parecidos, sean de la especie que sean", defiende Santuario Vegan desde su cuenta de Twitter. Tan solo hay que ver cómo se expresa Vivo cuando recibe cualquier gesto de cariño.

 

Este cordero tan mimoso ha cogido fuerza y energía en tan sólo una semana, y el cambio físico es más que evidente. De seguir esta tendencia positiva, ¿cómo estará este pequeño dentro de unos meses?