Juan Carlos y su hija Elisa son vecinos de la localidad de Cedeira. Estaban navegando cerca de la playa de la Magdalena cuando se toparon con un corzo en medio del mar.
El animal nadaba en sentido contrario a tierra, por lo que Juan Carlos y su hija, que iban en kayak, decidieron ayudarlo guiándolo hacia la playa.
Tardaron unos veinte minutos, según ha calculado Juan Carlos, quien también cree que el corzo parecía haberse caído al agua por miedo a algún peligro.
Los dos acompañaron al animal, evitando que nadara contra las rocas, hasta que consiguió tocar suelo firme y se marchó.

