No es habitual ver con vida a cinco calamares de semejante tamaño. Igual que tampoco lo es verlos en aguas australianas y tener sus imágenes recogidas en vídeo.
La agencia científica nacional de Australia, CSIRO, ha logrado grabar estas imágenes insólitas en profundidades de entre dos y 3.000 metros.
La científica marina Deborah Osterhage ha explicado que estas criaturas pertenecían a la familia Magnapinnidae, un grupo de calamares de aguas profundas que tienen aletas grandes y brazos y tentáculos extremadamente largos y delgados.

