Hasta hace unos meses, existían tres jirafas blancas en Kenia. Dos de ellas murieron a manos de los furtivos. Para evitar que la última tenga el mismo destino, han colocado un dispositivo de rastreo GPS en su osicono o cuerno.
Este magnífico ejemplar vive en la comunidad de conservación Ishaqbini Hirola, en el condado de Garissa, en Kenia, y sufre lo que se conoce como leucismo, un rasgo genético poco habitual que provoca que tenga ese color.
Ha habido varios casos de jirafas leucísticas que han sido estudiados. Padecían una alteración de origen genético por una falta permanente de coloración, similar al albinismo pero no idéntica.

