Las madres son los ejes fundamentales para la supervivencia de las especies. Sin ellas, ninguno de nosotros estaríamos aquí. Sin embargo, cada animal vive la maternidad de una forma única y especial, aunque con muchos pilares en común. Si buceamos por las profundidades del océano, nos encontraremos con una de las mejores matriarcas del mundo animal: la orca.
Conocida también -injustamente-, como ballena asesina, la orca matriarca memoriza durante su vida un singular manual de supervivencia para su familia, conservando el conocimiento sorbe rutas e islas y, sobre sobre, de aquellos rincones donde se concentran sus principales presas: los salones.
De ella depende toda su familia, que se traslada siguiendo sus pasos. Unos "pasos" capaces de llevar a recorrer hasta 120 kilómetros al día.
Según los expertos, las orcas son de los pocos mamíferos, junto con el ser humano y los calderones tropicales, que padecen la menopausia. Dejan de tener crías alrededor de los 40 años, pero pueden sobrevivir más del doble de ese tiempo sin necesidad de reproducirse.

