El oso polar, el gigante blanco que necesita el mar

¿Sabías que el oso polar es blanco para poder camuflarse mejor en su hábitat? Una forma inteligente de adaptarse y sobrevivir, puesto que este color le facilita la caza de sus presas.

Esta es solo una de las curiosidades más llamativas de este gran carnívoro terrestre que vive y sobrevive gracias al medio marino. Así es nuestro gigante blanco que adora el mar.

1. El oso polar, un gran carnívoro terrestre

Este plantígrado es uno de los carnívoros terrestres más grandes que existen en la actualidad. El oso polar macho puede alcanzar hasta los 2,70 metros si le medimos desde su nariz hasta la cola. Las hembras, siempre de menor tamaño, pueden llegar a los dos metros. Los machos adultos pueden pesar hasta 450kg.

2. No sin mis focas

Cuando se trata de su menú, el oso polar tiene un plato principal: la foca, una presa escurridiza debido a su piel. Por ello, este mamífero puede tardar horas en dar caza a un ejemplar, esperando, paciente, a que suba a la superficie para sorprenderla y darle una estocada final. Puede cazar una o dos focas de cada 10.

El estómago de un oso polar puede recibir el equivalente en comida del 15 al 20% de su propio peso corporal. De hecho, su sistema digestivo absorbe aproximadamente el 97% de la grasa que consume.

3. Canadá, un hogar para el oso polar

El oso polar es una especie que habita en el Ártico, estando la mayor parte de su población concretamente en Canadá. La población total de osos polares se divide en menos de 20 subpoblaciones. El 60% por ciento de ellas, según WWF, se encuentran en Canadá. Hay entre 22.000 y 31.000 osos polares en estado salvaje, pero su número sigue disminuyendo. Suelen reproducirse cada varios años, dando a luz habitualmente a mellizos que estarán con su progenitora durante más de dos años.