Los mejores consejos para viajar al Monte Saint-Michel en Normandía

Cuatro días antes de emprender nuestro viaje por el norte de Francia, ni siquiera sabíamos que íbamos a acabar maravillándonos con las vistas desde la abadía del Monte Saint-Michel o recorriendo las calles del cuco pueblo de Dinan. Nuestro puente de diciembre de 2021 tenía otro destino programado que se truncó de pronto por las restricciones impuestas, días antes, por el país que íbamos a visitar: Marruecos. Cierre de fronteras y cancelación de vuelos internacionales por la dichosa variante ómicron. Vuelta a empezar. ¿Dónde nos vamos?

Con poco tiempo de maniobra, buscamos destinos más cercanos, descartando los más afectados por la covid-19 y la posibilidad de coger un vuelo debido a los elevados precios en estas fechas tan señaladas para el turismo en España. Finalmente, tomando la decisión el día previo a la salida, emprendimos rumbo al norte de Francia en coche: una otoñal Bretaña Francesa y una pequeña parte de la bella Normandía nos esperaban sin previo aviso.

Llegada al Monte Saint-Michel en Normandía

Monte Saint-Michel | © Beatriz Tabarés

¿Qué es el Monte Saint-Michel?

Desde hacía tiempo soñaba con conocer este rincón tan peculiar y único de Francia: el Monte Saint-Michel. Gracias a las redes sociales y a las múltiples páginas especializadas en viajes, este lugar ha adquirido en los últimos años una más que merecida fama, y queríamos disfrutar de él en primera persona.

Hablamos del enclave de una de las abadías religiosas más extraordinarias. Un islote rocoso rodeado de una maravillosa bahía, escenario épico de las mayores mareas de Europa y paisaje sinigual para atardeceres y amaneceres de película. El monte y su bahía, Patrimonio Mundial de la Humanidad de la UNESCO desde 1979, esconden una majestuosa abadía cuyas vistas nos roban el aliento.

Recientemente concluyeron sus obras de restablecimiento de su carácter marino, una ubicación en el mar por la que los monjes eligieron este islote para ubicar su abadía. De no ser por estos últimos trabajos, que han durado aproximadamente una década, el Monte Saint-Michel habría estado rodeado enteramente por una pradera en el año 2040, dejando atrás su característico entorno marítimo.

La abadía religiosa del Monte Saint-Michel es extraordinaria

Juego de luces sobre el Monte Saint-Michel | © Beatriz Tabarés

Las impresionantes mareas del Monte Saint-Michel

Apreciar la belleza de este islote con la luz del otoño jugando sobre sus góticos tejados es 100% recomendable. Un gustazo para los sentidos, incluso cuando, cinco minutos antes de llegar andando al acceso al monte, los rayos de sol se tornaron en un diluvio universal con vientos huracanados, que nos empujaron y empaparon a partes iguales hasta que alcanzamos nuestro destino. Una llegada tan épica como este rincón de Normandía.

Tras ponernos a cubierto, el agua cesó -solo durante escasos minutos- y nos permitió hacer el recorrido por esta abadía que no es demasiado llamativa en su interior pero cuyas vistas son espectaculares. Dependiendo de la hora, el paisaje se torna marítimo o terrestre, y la luz, como siempre, hace su magia. Por cierto, poco después, hizo su aparición estelar una tromba de granizo que dejó paso a los últimos minutos de sol. ¡Un tiempo de locos!

Como dicen en la página web oficial turística de Normandía, la bahía del Monte Saint-Michel es el teatro de las mayores mareas de Europa continental. La naturaleza se muestra en plena forma, sobre todo algunos días contados del año, cuando lo que denominan el coeficiente de la marea supera 110 y el monte se vuelve a convertir en una isla durante unas horas. El agua cubre el dique sumergible y la roca se queda sin accesos. Aquí tienes el enlace para comprobar el estado de las mareas si vas a visitar el Monte Saint-Michel. 

Las vistas desde la abadía del Monte Saint-Michel son impresionantes

Vistas al atardecer en diciembre desde el Monte Saint-Michel | © Beatriz Tabarés

¿Dónde alojarse cerca del Monte Saint-Michel?

Como directamente fuimos al islote desde otra de nuestras paradas del viaje, decidimos reservar habitación en un hotel cercano y cómodo para nuestro regreso del Monte Saint-Michel, con la idea de levantarnos al amanecer y visitarlo en caso de haber tenido mala suerte con el tiempo el día anterior. Nosotros optamos por este Ibis Pontorson y cogimos una habitación triple, para tener más espacio. Estábamos a pocos minutos en coche del aparcamiento del Monte Saint-Michel y el alojamiento dispone de cafetería-restaurante. 

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