En el Santuario de Vida Silvestre Barrington, en Nueva Gales del Sur, han nacido siete crías de demonios de Tasmania. Una especie que desapareció de la Australia continental hace 3.000 años como consecuencia de la llegada de un tipo de perro salvaje conocido como dingo. Recluidos desde entonces en la isla de Tasmania, su población sufrió otro duro revés por culpa de la Enfermedad del Tumor del Demonio (DFTD), un cáncer contagioso descubierto en 1996 que ha acabado con el 90 % de los ejemplares.
Sin embargo, ahora aparece un rayo de esperanza gracias a Aussie Ark. Una ONG que en septiembre del pasado año devolvió a la naturaleza en Australia continental a 11 criaturas, que se unieron a otras 15 de un ensayo anterior, lo que situó la cifra de estos marsupiales en el continente en 26.

