Puede que Sandi Martin y su marido hoy no estuviesen aquí de no ser por su gata Lilly. La pareja estaba en su casa de Lake Oswego (Oregón, Estados Unidos) jugando con su gata cuando observaron un comportamiento extraño en el felino.
La gata dejó de jugar y se dirigió directamente a la chimenea, centrando su atención en el lugar. Sandi se acercó para ver qué inquietaba al felino, que no paraba de olfatear.
Pronto se dio cuenta de que la atención de Lilly estaba centrada en la válvula de la chimenea. Al acercarse, Sandi pudo percibir un ligero olor a gas. La pareja llamó a la compañía del gas y lo confirmaron: tenían un escape de gas en la llave de su chimenea. De haberlo dejado pasar, podrían haber salido ardiendo.
Cat Adoption Team explica que la pareja consiguió evitar esta tragedia gracias al comportamiento de Lilly, una gata que, además, padece el virus de la leucemia felina (VLFe).

La gata Lilly con su familia
Sentidos agudizados
Cada uno de los cinco sentidos del gato está biológicamente diseñado para el desarrollo de tres actividades fundamentales para estos animales: el marcaje, la caza y las relaciones sociales.
El gato es de base un cazador nocturno. Es por eso que tiene un sentido del oído muy desarrollado. Lo mismo ocurre con el olfato, 14 veces mejor que el nuestro, ya que es otro sentido primordial para su supervivencia.

