Contemplar cómo enfrentan sus primeras olas. Observar cómo un instinto innato las mantiene a flote. La llegada de las tortugas recién nacidas al mar siempre es emocionante, pero ver cómo se sumergen por primera vez en el agua supera cualquier expectativa. La vida, una frágil y diminuta, se abre paso, sin miedo, en la inmensidad del mar.
Las imágenes dan fe de ello. La ONG Xaloc ha capturado el momento en el que un neonato de tortuga boba (Caretta caretta) nada bajo el mar por primera vez en las costas de Cullera. El instante que representa el final de semanas de lucha, incertidumbre e ilusión.

