Las abejas son necesarias. Bajo esta premisa, celebramos cada 20 de mayo el Día Mundial de las Abejas, poniendo en valor su fundamental función en la Tierra y la urgencia de que se ejecuten planes de protección para las amenazas que se ciñen sobre ellas.
La mayoría de los cultivos alimentarios vitales dependen de los polinizadores, especialmente de nuestras abejas. Hablamos de una de las criaturas más trabajadoras del planeta, encargadas de transportar el polen de una flor a otra posibilitando la producción de frutas, frutos secos y semillas. Con ello, contribuyen a la seguridad alimentaria y a nuestra nutrición.
Desde la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) defienden el papel de nuestras abejas. "Algunos polinizadores como las abejas inciden en el 35% de la producción agrícola mundial, elevando la producción de 87 de los principales cultivos alimentarios del mundo, y de muchos medicamentos derivados de las plantas".
Datos importantes teniendo en cuenta que el 75% de los cultivos que producen frutas o semillas dependen en gran parte de los polinizadores.
Por todo ello, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió en 2018 que cada 20 de mayo se celebraría el Día Mundial de las Abejas. Su objetivo es el de "sensibilizar sobre el papel esencial que las abejas y otros polinizadores desempeñan en el mantenimiento de la salud de las personas y el planeta, así como sobre los muchos desafíos que afrontan hoy en día", han argumentado desde la FAO.

